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Conocida como al-Yussana y también por Eliossana. De su aljama no existen restos. Las academias orientales, que habían mantenido encendida la llama del judaísmo, iluminando con su sabiduría a muchas comunidades de la diáspora -entre ellas a Lucena-, sufrieron a lo largo del siglo IX y X una larga decadencia que anunciaba su desaparición. A la muerte de Saadia, su último gran rabino, considerado como el príncipe de los talmudistas, la academia de Sura desapareció como centro de ciencia y de tradición, manteniéndose, no obstante, la de Pumbedita, gracias a la ayuda de las comunidades hebreas de El Cairo y Bagdad. Los últimos intelectuales de Sura trataron desesperadamente de hallar los medios para restituir el viejo esplendor a su academia, y con tal pretensión se embarcaron a la búsqueda del apoyo de las aljamas occidentales. Tras un naufragio, apresados por el almirante de la armada cordobesa, ibn Rumahis, fueron conducidos con su jefe, el rabí Mosseh ibn Hannoch, a Córdoba, para ser vendidos como esclavos en el zoco; pero reconocidos fueron comprados y redimidos por los judíos de la ciudad, incorporando su bagaje cultural a la comunidad cordobesa; se desplazó de este modo la cultura talmúdica del Oriente Medio al extremo occidental europeo, convirtiendo al-Andalus en el centro espiritual del judaísmo. No obstante, la academia de Sura mantendría su antiguo esplendor hasta la muerte el año 1033 de su último gaón, rabí Hai, si bien, para entonces, la dirección espiritual conducidos con su jefe el rabí Mosseh ibn Hannoch, a Córdoba, para ser vendidos como esclavos en el zoco; pero reconocidos fueron comprados y redimidos, incorporándose su bagaje cultural al de la comunidad judía de Córdoba. Se desplazó de este modo la cultura talmúdica del Oriente Medio al extremo occidental de los judíos había desaparecido de Córdoba y se encontraba en Lucena, ya denominada “Perla de Sefarad”.Ver: Historia de Lucena (I), De las prehistoria al señorío de doña Leonor de Guzmán ( - 1351), de Francisco López Salamanca, Cronista Oficial de la Ciudad, Colección Biblioteca Lucentina, 1994. Al-Idrisi, Abu abd Allah Muhammad - Viajero y geógrafo musulmán, en su libro “Descripción de África y España”, dice de Lucena (Córdoba): “Entre el Sur y el Oeste (de Cabra) está Lucena, la ciudad de los judíos. El arrabal está habitado por musulmanes y por algunos judíos; en él se encuentra la mezquita, pero no está rodeado de murallas. La villa, por el contrario, está ceñida de buenas murallas, rodeada por todas partes por un foso profundo y por canales cuyos excedentes de agua vierten en este foso. Los judíos viven en el interior de la villa y no dejan penetrar en ella a los musulmanes. Son allí los judíos más ricos que en algún país sometido a la dominación musulmana y están muy sobre aviso de las empresas de sus rivales. De Lucena a Córdoba se cuentan 20 leguas.” En Lucena existían muchos mercaderes que mantenían relaciones comerciales con las más grandes ciudades de España: Granada, Sevilla y Toledo, así como con países del Oriente Medio. Los judíos de Lucena viajarían hasta el cercano oriente, especialmente a Egipto, realizando sus negocios, comerciando con os judíos locales y estableciendo amistades. Era frecuente que a su regreso mantuvieran intensa correspondencia durante años. Uno de estos judíos que visitó Oriente Medio durante la segunda mitad del siglo IX fue Samuel ibn Samuel ibn Salomón ibn Abraham ibn Salomón, el cual llegó a tener gran amistad con Mebhorakh ibn Saadya, un respetado médico y una influyendo personalidad en la corte real en la que servía desde hacía algunas décadas como “nagid” príncipe de los judíos de Egipto. La tradición considera que el barrio judío lo es a partir de la plaza Alta y Baja, el entorno formado por las calle de Veracruz, Flores de Negrón, Juan Rico, Zamora, Ancha y el actual barrio de Santiago, con la calle del mismo nombre como principal. La actual parroquia de Santiago es una antigua Sinagoga. Su situación, en pleno barrio judío y el hecho demostrado de que tal edificio no se construyó para iglesia así lo avalan. A su lado, en una plazuela lateral, se erigió en 1988 un monumento a Yosef ibn Migas, homenaje de la ciudad al talmudista lucentino. Asimismo pudo ser Sinagoga la antigua ermita de Veracruz, hace tiempo desaparecida, que se encontraba en la calle del mismo nombre, donde hoy se asientas las Bodegas Aragón. En 1958, se descubrió una lápida en un muro de la casa de la calle Santiago 2, (reaprovechada del cementerio tras la expulsión) y hoy está depositada en el Museo Arqueológico de Córdoba- Asimismo se descubrió hace unos veinte años, en el Cerro Hacho, un montecillo a la salida de la ciudad en dirección a Málaga, donde es posible que estuviera el cementerio, un sello propiedad particular del vecino de Lucena, don Juan Martínez Estarrona.
Martes, 20 de noviembre de 2018 -

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