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AUTOR: López Asensio, Álvaro.
EDITOR: Certeza, Colección ALJAMAS nº 3

Año 2008, 462 páginas. En este nuevo trabajo de investigación se pretende dar a conocer, no sólo la evolución demográfica de los judíos bilbilitanos desde el siglo XIII, sino incluso, todos los que aparecen documentados con sus correspondientes parentescos familiares y árboles genealógicos. Como novedad editorial, cabe destacar, el estudio que se hace sobre el origen y significado de todos los nombres, apellidos y apodos hebreos, los títulos y tratamientos que recibieron en el siglo XV, así como la esperanza de vida, el número de hijos, el estado civil de las mujeres hebreas, etc.

FINALIDAD DEL LIBRO: “GENEALOGIA JUDIA DE CALATAYUD Y SEFARAD”. Todos los nombres de circuncisión y apellidos hebreos tienen un significado, que influirá positivamente en la vida del que lo lleva. El Talmud nos enseña que el nombre tiene una influencia sobre su portador (Berajot 7b), por lo que siempre estará ligado a su alma y a su vida. Para el mundo judío, los nombres y apellidos (onomástica) mancan una dirección, un destino; de ahí la importancia que ha tenido en la historia su significado. En este libro descubrirás como un simple cambio de domicilio (toponímicos), el ejercicio de una profesión, el nombre del padre o primer linaje familiar (patronímicos), los defectos físicos, las cualidades personales y morales de la condición humana, o el profundo sentimiento religioso, dieron origen en la Edad Media a los nombres y apellidos hebreos, con sus correspondientes significados.

SIPNOSIS DEL LIBRO: “GENEALOGIA JUDIA DE CALATAYUD Y SEFARAD”. La población judía de Calatayud: Los datos fiscales del reino de Aragón revelan que la aljama judía de Calatayud aumentó tímidamente su población durante la segunda mitad del siglo XIII, repuntando considerablemente a partir de la segunda década del siglo XIV. A este aumento demográfico contribuyó, entre otros acontecimientos, la expulsión de los judíos de Inglaterra en 1290, los de Francia en 1306; o la emigración masiva de judíos navarros que huían de las persecuciones dinásticas de ese reino en 1328. A partir del segundo cuarto del siglo XIV (año 1325), la aljama judía de Calatayud sufrió una grave crisis económica y, por consiguiente, demográfica. Las causas de esta recesión fueron los procesos inquisitoriales, los asfixiantes impuestos reales, las epidemias de peste que se sucedieron a partir de 1348, y la guerra entre Castilla y Aragón (1362-1368), llamada de los Pedros. Estos acontecimientos harán que la población judía rural emigre hacia la arruinada Calatayud buscando su recuperación anímica y económica. En el último tercio del siglo IV, la judería bilbilitana mejora sus expectativas socio-económicas y, con ellas, una explosión demográfica. Entre los siglos XIV y XV se alcanzan los índices demográficos más altos de su historia, estimándose una población entre los 900 y 1.000 habitantes. La Disputa de Tortosa (1423-1414) supuso la conversión a la fe cristiana de unos 200 judíos bilbilitanos, disminuyendo la población a 700-750 habitantes. Este padrón ya no se recuperará en los años sucesivos, permaneciendo más o menos estable durante todo el siglo XV. En 1492 salieron de Calatayud alrededor de 600 judíos. Es muy probable que, en esos últimos momentos, hubiera conversiones relámpago para evitar así el exilio

La Onomástica judía de Calatayud: Los judíos bilbilitanos del siglo XV emplearon (delante del nombre) títulos y tratamientos como «don» (de origen judío) y «honor» o «honrado» (de origen cristiano); ambos quieren poner de manifiesto la honestidad y honorabilidad de la persona que lo lleva. Los judíos de Calatayud tenían la costumbre de poner al primogénito el nombre del abuelo paterno vivo. Al resto de hijos se les impone el nombre de otros familiares directos vivos, especialmente el del abuelo materno. El mismo procedimiento se seguía con las niñas, cuyos nombres estaban vinculados al de las abuelas y demás familiares femeninos. La coincidencia de nombres y apellidos entre los miembros de una misma familia producía confusión identificativa. Para solventar este problema, la documentación trata de distinguirlos con la expresión «mayor de días» o «menor de días», incluso especificando la filiación paterna «fillo de…». Los nombres de origen hebreo son los de mayor implantación entre los varones bilbilitanos (78%), seguido del romance de raíz latina (15%) y, en menor medida, del árabe (7%). Aunque los judíos nunca llevan nombres compuestos, sus significados sí que lo eran en mucho de los casos.
Por el contrario, los nombres de las mujeres judías de Calatayud son mayoritariamente de origen romance (61%), seguido del árabe (27%) y del hebreo de tradición bíblica (12%). Sorprende que estos últimos sean los menos elegidos y frecuentes de toda la onomástica judía femenina. Mientras que el apellido del varón judío permanece inalterable durante toda la vida, la mujer cambiará el suyo por el del marido cuando se case. Una mujer viuda podía utilizar cualquiera de los dos apellidos (el de soltera o el nuevo de casada). Las viudas bilbilitanas preferían seguir llevando el apellido familiar del marido, según se desprende de la documentación estudiada. Los apellidos judíos son hereditarios y se han transmitido de padres a hijos desde los tiempos bíblicos. En la Calatayud del siglo XV se documentan un total de 251 apellidos judíos diferentes. Los más abundantes tienen un origen latino-romance (56%), seguido del árabes (20%) y de los específicamente hebreos (19%). Menor incidencia tienen los de influencia prerromana (1%), griega (2%), hispano-romana (1%) e hispano-visigoda o mozárabe (1%).
Estos apellidos no hebreos se han formado a través de dos acontecimientos sociales importantes: por un lado los cambios que han provocado las conversiones al judaísmo de muchas de las personas que han vivido en Sefarad en las diferentes épocas de su historia, y por otro las traducciones que se han hecho a las diferentes lenguas que se han hablado en la Península Ibérica (prerromano, latín, germánico, mozárabe, árabe y romances como el gallego, asturiano, castellano, aragonés y catalán).
Todos los apellidos judíos tienen un significado concreto. El mundo judío cree que el significado del nombre o del apellido influye positivamente en el que lo lleva. Un simple cambio de domicilio (toponímicos), el ejercicio de una profesión, el nombre del padre o primer linaje familiar (patronímicos), las cualidades físicas y morales de la condición humana, o su profundo sentimiento religioso, serán argumentos suficientes para formar dichos apellidos. Los apodos o motes fueron habituales en la judería de Calatayud, siendo más frecuentes en las clases bajas de la comunidad.

3.- La Familia judía en Calatayud: El 43% de los apellidos judíos de la Calatayud del siglo XV está compuesto por un sólo miembro. Sin embargo, el 64% de los linajes o clanes familiares tiene entre 2 y 5 miembros. Los linajes más numerosos son también los más antiguos, como acabamos de ver.
La media de actividad notarial de los judíos bilbilitanos durante el siglo XV es de 38 años, por lo que la media de edad de dichos judíos se puede establecer entre 38 y 43 años. El 22% de los judíos llega a hacerse viejo (entre 50 y 60 años); sólo el 2% sobrepasará los 60 años. El hecho de que el colectivo de viudas judías esté mejor documentado que el resto de grupos femeninos (solteras y casadas), nos ha permitido saber que el promedio de tiempo de su actividad notarial (una vez fallecido el marido) es de 5 años, lo que hace pensar que la media de viudedad estaba entre 5 y 8 años. Los datos no nos permiten saber, por ahora, si la mujer judía vivía más que el varón. Los matrimonios judíos de Calatayud en el siglo XV tenían una media de 1’68 hijos por pareja (2 hijos de media). Como en la documentación no aparecen las mujeres y los menores, la media real se puede fijar entre 3 y 4 hijos por pareja. Las familias con más nivel de vida (las mejor documentadas) son las que mayor número de hijos tendrán (familias numerosas).

DATOS DEL AUTOR Y OBJETIVOS. Alvaro López Asensio, nació en 1962 en Paracuellos de Jiloca (Zaragoza). Licenciado en Teología por la Universidad de Salamanca, ha ampliado estudios en Jerusalén (Israel) donde profundizó en la Historia de Israel y tradición rabínica y bíblica del mundo judío, lo que le ha convertido en un gran especialista en judeo-cristianismo, así como en la historia de los judíos de Calatayud y Aragón, en particular. En 2003, Alvaro López Asensio, publicó el libro “La judería de Calatayud: sus casas, calles y barrios”, Libros Certeza. En este primer trabajo de investigación dio a conocer el casco urbano de su judería en el siglo XV, así como las costumbres, ritos y fiestas de sus moradores judíos. También se recompone toda la expulsión en 1492. En 2006 publica el libro “Oficios de los judíos de Calatayud”, Libros Certeza, donde se pretende dar a conocer los aspectos esenciales de la economía hebrea en el siglo XV, a través de sus correspondientes actividades: agrícola, ganadera, mercantil y laboral (oficios artesanales y profesiones liberales). En esta obra se descubre el difícil modo que tenían los judíos de ganarse la vida en una sociedad que les rechazaba y marginaba. Su elevada cultura y su intuición para los negocios hizo que saliesen adelante con un nivel de vida muy superior al resto de comunidades socioreligiosas del siglo XV: la cristiana y musulmana. Con posterioridad a la publicación del libro “Genealogía judía de Calatayud y Sefarad”, Alvaro López Asensio va a culminar y completar los estudios del pasado judío en Calatayud con otras publicaciones que ya está elaborando, como los conversos, la Inquisición y su relación con los judíos; la organización política y judicial; sus capacidad económica y tributaria, entre otras. El objetivo es estudiar y recapitular toda la vida social, cultural, laboral, económica y religiosa de la comunidad judía bilbilitana.

Domingo, 24 de septiembre de 2017 -

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